Inspiración

Hace casi 20 años, Francisco acompañó a su padre a una feria de gastronomía en Italia, más allá de un viaje cultural y de negocios, terminó siendo para él un nuevo proyecto de vida, ya que en el pueblo de Mugello en la Toscana, conoció a Gennaro Nobile, el propietario de una granja de productos lácteos. Quesos, mantequilla y lo más importante para Francisco: “Gelatos”.

No sólo fue lo delicioso del producto, lo natural de los ingredientes, ni lo artesanal de la elaboración lo que lo maravilló, si no la dedicación y el disfrute que la familia de Gennaro ponía en la fabricación de dicho frío y reconfortante postre.

Francisco no lo pensó dos veces y supo que traer este delicioso producto, pero sobretodo la magia y el sabor que había alrededor de esa granja era algo que no podía dejar pasar en su vida, todo esto motivado con el mensaje que le dejo Gennaro en una más de sus enseñanzas:

"La vida es como hacer un Gelato, siempre se debe tener la cabeza fría, hacer el trabajo rudo con las manos y nunca olvidar que lo mejor es la esencia que se lleva adentro, la cual se disfruta más al compartirla".

Inspiración